Dream Void

In which your self explodes and your inner spirit thrives

Requiem de Mayo 5

Posted by Tilja on October 27, 2009

Esto se torna repetitivo. Ya que lo noto, cambié el nombre de los títulos para definir cuál es cada uno.

Requiem de Mayo 5

Al final del día.

El sol estaba ocultándose tras los altos edificios y lanzando largas sombras sobre las tranquilas calles suburbanas cuando la camioneta negra se detuvo frente a la entrada. El conductor abrió el baúl desde el asiento mientras del asiento de atrás bajaba un hombre de cabello negro y gafas que ayudaba a bajar a una mujer de cabello negro tras él. Nakuru bajó del lado del conductor y fue hasta el baúl abierto para recoger la cesta y la bolsa térmica. Eriol fue hasta la puerta, la abrió y esperó al costado a que Tomoyo le hubiera indicado a Spinel que era seguro salir y entrar en la casa, seguido de Tomoyo. Eriol fue a ayudar a Nakuru a descargar ya que ella luego tenía que llevar el auto hasta el garaje. Luego de que Nakuru se fuera en el auto, Eriol entró en la casa y encontró a los otros dos parados en el hall de entrada mirando las maletas que habían sido dejadas allí hacía horas, cuando Meilin llegó del aeropuerto.

Nakuru entró unos minutos después y los encontró aún allí, cargando las maletas a la habitación del piso superior, y exclamó:

-¡Llegó Meilin! Quiero verla, hace mucho que no hablamos. -Y se dispuso a subir las escaleras.

-No está aquí, Nakuru. Probablemente salió con Ryusuke después de llegar. -Dijo Tomoyo.

Nakuru se detuvo al pie de la escalera. -Oh, no pensé en eso. ¿A qué hora volverá?

-No lo se, pero no debería de tardar mucho, se está haciendo tarde. ¿Podrías llevar esta maleta grande a su habitación?

-¡Sí! ¡Claro! Perdón Tomoyo, lo olvidé. -Dijo corriendo a tomar la maleta pesada que Tomoyo estaba intentando levantar y la subió arriba.

Unos veinte minutos más tarde la puerta se abrió y esta vez fue Meilin quien entró. Se dirigió directo hacia la sala del frente, pasando por el hall de entrada sin mirar ni notar que sus maletas ya no estaban ahí. Aún estaba molesta por su propia estupidez. Cuando había subido al colectivo, había preguntado por la calle a la que quería ir y el conductor le había dicho que pasaba por allí. Lo que había olvidado averiguar era si esa calle estaba en el distrito al que quería ir, por lo que una hora después bajó en Harrow sin la menor idea de en dónde estaba o cómo llegar a donde quería ir. Luego de lo que a ella le pareció una hora de hacer averiguaciones, descubrió que estaba efectivamente en el lugar equivocado. Ella quería ir a la calle Spencer en Clapham, a quince minutos del lugar del que había salido originalmente, y ahora estaba en la calle Spencer en Harrow, a más de una hora de viaje del lugar al que ahora tenía que volverse con las manos vacías porque se estaba haciendo demasiado tarde. Fue una tarde completamente desperdiciada. Se sentía como una estúpida. Es cierto que hacía apenas tres meses que había llegado a ese país, pero perderse así después de todo lo que Ryusuke le había enseñado la hacía sentirse como una chiquilla ignorante.

Aún estaba reflexionando en todo esto cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe y Nakuru entró gritando.

-¡Meilin! ¡Bienvenida! ¡Qué bueno que es tenerte de vuelta! -Dijo todo esto mientras corría a abrazarla.

-Hola Nakuru. Es bueno estar de vuelta. -La voz de Meilin sonaba ahogada por el abrazo de Nakuru.

-Nakuru, déjala respirar, por favor. ¿Cuándo aprenderás a comportarte como una persona normal? -Spinel había llegado detrás de Nakuru al oír el grito de la otra. Tomoyo y Eriol también la habían escuchado y ahora entraban desde otros sitios.

-Bienvenida, Meilin. Llevamos tus maletas a tu habitación. -La saludó Tomoyo cuando Nakuru por fin la soltó, sonriendo ampliamente.

-¡Oh! Muchas gracias, me había olvidado de ellas por completo. No deberían de haberse molestado, eran muy pesadas. -Recordó las maletas olvidadas ahora que se las habían nombrado.

-No fue ningún problema.

-Eso no importa ahora, probablemente tenías cosas más importantes en la mente. Saliste con Ryuduke y olvidaste todo lo demás, por supuesto. Una caminata en un día tranquilo del brazo de tu amado, qué romántico. Fue bueno que los dejáramos solos.

Desde que habían anunciado el compromiso, Nakuru estaba rebosante de ideas románticas y se la pasaba todo el día soñando planes para la pareja. Lo cierto es que no había tenido mucho tiempo para planear, ya que ni bien comenzaron a delinear los preparativos para la boda, todos tuvieron que viajar a Japón y dejar los arreglos para cuando la novia regresara. Ahora que estaba de vuelta, Nakuru se sentía con ganas de comenzar de inmediato. Spinel suspiraba resignado ante las locuras de Nakuru, y mientras lo dejaran fuera de los planes, por él podía seguir con sus locuras todo lo que quisiera.

-Eh… Sí, claro. Estaba con otras cosas en la cabeza.

-Y hablando de eso, ¿en dónde está Ryusuke? ¿No se va a quedar a cenar? -Nakuru se puso a buscarlo con la vista.

-Lo llamaron de su trabajo y tuvo que irse. Dijo que estaría aquí para la cena.

-¿Ocurrió algo? -Preguntó Eriol.

-No lo se. Recibió una llamada de teléfono y se fue diciendo que era urgente. Nada mas. -Ahora que estaba recordando lo que había sucedido se sentía deprimida repentinamente. Trató de alejar la sensación para que los demás no se dieran cuenta.

-Bueno, al menos primero te trajo de vuelta. Y ya pronto vuelve.

-Sí, -mintió. -Lamento que hayan tenido que cargar mis cosas. -Cambió el tema rápidamente.

-No te preocupes por eso. Este es tu momento y estoy aquí para ayudarte en todo lo que sea necesario. Solo déjamelo a mí y haré que todo sea espléndido para tu gran día. -Nakuru le tomó las manos al decir esto y luego se fue tarareando.

-¿También se comportó así cuando te casaste con Eriol? -Preguntó Meilin una vez que Eriol y Spinel también se hubieron retirado al estudio de Eriol.

-Peor. Estaba tan excitada con la boda que quiso casarnos ella misma. Incluso se puso a buscar varios cursos para convertirse en pastor y hacerlo oficial. -Las dos mujeres se largaron a reír imaginando eso. -¿Disfrutaste del viaje? -Preguntó Tomoyo en cuanto pudo dejar de reír.

-Fue muy lindo. Y el bebé es simplemente adorable, no puedo dejar de quererlo. Pero ya no podía quedarme, ya sabes, tenía que volver. -Al menos la risa le había hecho recuperar el humor.

-Y ahora tienes una boda que planear. Podemos comenzar con los preparativos mañana, ahora tengo que comenzar a preparar la cena.

-¡Cierto! ¡La cena! Casi lo olvido, le prometí a Ryusuke que le iba a preparar una nueva receta para cuando volviera. Sakura me enseñó algunas nuevas. -Se levantó de inmediato al recordar esto.

-Te ayudaré a prepararla, conozco casi todo lo que conoce Sakura. -Se ofreció Tomoyo.

-No, gracias. Quiero hacerla yo misma y darle a Ryusuke mi propia comida.

-Eso es muy lindo. Al menos te puedo ayudar con la receta en caso de que se te olvide algo. Vamos a la cocina entonces, yo también tengo que preparar la comida para mi propio hombre.

Luego de esto, las dos mujeres se dirigieron a la cocina.

Estaban ya a mitad de la cena cuando sonó el timbre y Nakuru fue a abrirle la puerta a Ryusuke que recién llegaba. Saludó a todos y se disculpó por la demora mientras Meilin iba a buscarle su comida, la cual devoró apenas se la pusieron enfrente.

-¡Meilin, esto está delicioso! Más. -Dijo, levantando el plato.

-Sabía que te gustaría, -dijo Meilin mientras le servía más. No había necesitado ayuda para prepararla pero, como Tomoyo había predicho, sí para recordar los pasos de la receta.

Para cuando terminó su tercer porción, los demás hacía ya varios minutos que estaban esperando para que sirvieran el postre. Nakuru se levantó a servirlo.

-Perdón por dejarte sola hoy, Meilin. Te lo compensaré. -Ryusuke le dijo mientras Nakuru pasaba sirviendo los platos.

-Está bien, lo entiendo. Era algo importante.

-Pero me siento mal por dejarte sola toda la tarde. ¿Hiciste algo?

-Solo me quedé leyendo. -Dijo sin levantar la vista del plato.

Nakuru abrió la boca pero al mismo tiempo la mano de Tomoyo se cerró alrededor de su muñeca y la apretó significativamente. Nakuru la miró extrañada y Tomoyo le hizo un pequeño gesto negativo con la cabeza. Nakuru cerró la boca y siguió sirviendo el postre silenciosamente. Eriol miró a Tomoyo y le hizo un pequeño gesto imperceptible.

-¿Ocurrió algo nuevo? -Preguntó Eriol, cambiando de tema.

-Nuevo cuerpo. Esta vez en Surrey. Pudimos confirmar que la mujer vivía allí. Los vecinos no la habían visto desde la mañana anterior y todos dijeron que estaba en muy buena forma y con muy buen ánimo la última vez que la vieron. No han habido señales de nadie sospechoso en el área, de nuevo. Ahora comienza el papeleo de la nueva investigación. -Ya estaba perdiendo el apetito. -Eriol, ¿puedo pasar a hablar contigo mañana? Hoy estoy demasiado cansado.

-Sí, claro. Cuando tengas tiempo puedes venir.

-Entonces te avisaré antes de pasar. -Se levantó de la mesa.

-¿Ya te vas? -Meilin sonaba sorprendida.

-Sí, estoy exhausto y tengo una sensación rara. Lo lamento, te lo compensaré. ¿Qué te parece mañana? -Dijo mientras contenía un bostezo.

-No puedo. Tengo que salir a arreglar lo del florista y el decorador. -Sonaba deprimida. -Y probablemente estaré muy ocupada toda la semana. Esta boda se está tornando en más problema del que vale.

-¿Qué? -Apenas podía escucharla a través de su mente cansada.

-Yo también estoy cansada. Te acompaño hasta la puerta y luego me voy a dormir yo también.

Luego de esto, Ryusuke se despidió de sus anfitriones y fue hasta la puerta con Meilin para tener una despedida más privada. Cuando se fueron, Eriol les pidió a Nakuru y Spinel que levantaran la mesa y permaneció en su silla. Su esposa aguardó hasta que él hablara.

-¿Podrías averiguar qué ha estado haciendo? -Dijo, una vez que la puerta se cerró tras los guardianes.

-Hablaré con ella en cuanto Ryusuke se haya ido. -Se levantó. -Creo que nuestros días de paz se acabaron, -dijo tristemente.

-Ya sabíamos que pasaría.

-Sí, pero es demasiado pronto. -Exclamó.

Se paró a su lado, pensativa, con la mano apoyada en el respaldo de su asiento. -¿Qué crees? ¿Antes o después?

-No lo se. No se cuál es peor.

-No importa. -Trató de quitar el pensamiento de su mente, resignada. -Como diría Sakura, “Todo estará bien.” -Tomoyo trató de sonreír.

-Me pregunto si incluso ella puede creerlo aún en esta ocasión. -Dijo en voz baja. -Haré lo que pueda. -Concluyó, mirando a su esposa.

-Se que lo harás. Es sólo que quisiera que hub–.- Eriol levantó una mano rápidamente para hacer que callara y ambos miraron hacia la puerta. Se escuchaban pasos que se acercaba, luego los pasos siguieron de largo hacia la escalera.

-Creo que es hora de ir. -Le dejó un rápido beso a su esposo y se dirigió en pos de los pasos que se alejaban.

Eriol permaneció sentado por unos minutos mas, pensando. Había hecho de todo pero sin resultados. Había azuzado su memoria con todo lo que se le ocurría pero aún así lo que buscaba lo eludía. ¿De qué servía tener tantos recuerdos si no podía encontrar el que necesitaba? Una cabeza llena de recuerdos no siempre es lo más conveniente que se puede tener. No sabía cómo ni por qué, pero sabía que todo estaba relacionado. ¿De qué otro modo se podía explicar que esos eventos tuvieran una sensación tan familiar para él? Como un dêja vú pero más fuerte, más nítido. No había visto nada como eso en su vida. Pero si no era en la suya, entonces… Aún nada.

Como Ryusuke había creído, estaba preocupado, pero no por la razón que Ryusuke creía. Estaba preocupado porque si nadie conocía la respuesta, ¿entonces cómo podrían resolverlo? Y lo único que sabía era que alguien conocía la respuesta, pero ese alguien no se había presentado a ayudar. “O entorpecer.” Pensó. Eso lo hizo fruncir el ceño. Nunca antes se le había cruzado ese pensamiento por la mente. “Sólo un causa problemas.” Quizás era eso lo que se necesitaba aquí. “Desastres donde sea que vaya.” Eso apuntaba perfectamente a la persona en quien estaba pensando. “Están mejor sin él.” No podía contradecirlo. “Pero es necesario.” Esperen, ¿entonces en quién estaba pensando? No hubo respuesta. Otro callejón sin salida.

Se levantó de su silla frustrado y se dirigió a su estudio a terminar unas cosas antes de irse a dormir.

Se oyó un suave golpe en la puerta y Meilin dijo “Entra.” Tomoyo entró a la habitación y cerró la puerta.

-Sabía que vendrías pronto. -Dijo Meilin mientras desarmaba una de las maletas.

-Bueno, tampoco hiciste ningún esfuerzo por ocultar la mentira. -Tomoyo se puso a ayudarla a desempacar.

-Sí, lo se, fue estúpido, como todo lo que hago. -Tiró unos pantalones a su cama. -Creo que sigo molesta y quería que alguien se diera cuenta. -Y sin esperar más, le contó a Tomoyo todo lo que había pasado ese día. Tomoyo la escuchó en silencio hasta que terminó de hablar.

-Perdí el tiempo. Hice todo mal y no saqué nada después de tantas molestias. -Estaban sentadas en la cama y Meilin había llegado al final de su historia.

-¿Por qué saliste a buscar al asesino? Ese es trabajo de la policía. ¿Qué estás intentando obtener? -Preguntó Tomoyo preocupada.

-Quería ayudar a Ryusuke. Quería demostrarle que puedo servirle de ayuda, no solamente quedarme en casa y esperar a que vuelva de trabajar. El dijo que yo podría ser buen detective, que deduzco muchas cosas. Quería probarle que soy útil.

-¿Pero qué hubiera pasado si estabas en lo correcto? ¿Qué hubiera sucedido si encontrabas al asesino? ¿Has pensado en eso?

-Si es humano, puedo arreglármelas. Es por eso que quería ir al lugar en el que mencionó que había atacado el imitador. Tampoco es que voy a ir a enfrentar al asesino, pero podría obtener información y volver con ella y Ryusuke estaría orgulloso de mí.

-O se pondría como loco de la rabia. Creo que Ryusuke tiene razón, deberías de mantenerte al margen de este asunto. Aunque tengas cuidado podrías meterte en muchos problemas. Podrías incluso acabar muerta. -Decía Tomoyo lo más amablemente posible.

-No le viste la cara cuando hablaba de lo que había visto. La primera vez que lo vi cuando llegué no lo noté, pero luego cuando habló de ello, su rostro cambió. Está más preocupado de lo que demuestra, lo se con sólo verlo y no me gusta. -Dijo con emoción. -Quiero ayudarlo, quiero hacer que sonría como antes, como si no existieran los problemas.

-De acuerdo. -Dijo Tomoyo luego de escucharla. -Si estás decidida a hacerlo, entonces te ayudaré. Iré contigo. -Declaró.

-¿De qué estás hablando? -Preguntó Meilin pasmada.

-No puedo dejar que hagas esto sola. Si vamos juntas a investigar parecerá que es una salida de chicas normal y Ryusuke no sospechará. Podemos llevar la limosina y a mis guardaespaldas para estar a salvo y así poder ir a muchos lugares además. -Los ojos de Tomoyo brillaban mientras ideaba planes para el dúo de investigadoras. -Estoy segura de que puedo conseguir información interna de los casos de unos amigos míos y podemos usar eso como guía para saber por dónde es mejor comenzar.

-¿Pero qué va a pasar con tu compañía? ¿No tienes que ir a trabajar? ¿Qué dirá Eriol? -Preguntó todo esto preocupada por su amiga pero al mismo tiempo por dentro deseando comenzar con el plan de Tomoyo.

-Puedo tomar una licencia bajo el pretexto de ayudarte con los arreglos de la boda. Podemos usar las salidas para arreglar eso y averiguar lo que podamos del caso al mismo tiempo. No te preocupes por Eriol, yo hablaré con él. Estoy segura de que no se opondrá y podemos usar su conocimiento y hacer que mantenga ocupado a Ryusuke para que no nos descubra.

-El plan suena genial. ¿Cuándo comenzamos? Espero que Eriol acepte. -Meilin estaba ansiosa por comenzar. Ya se había olvidado de su frustración y nuevos planes se formaban en su mente.

-Primero tengo que hablar con Eriol. Lo voy a convencer del plan, no te preocupes. Te diré lo que sucedió mañana en la mañana.

-Gracias, Tomoyo. No se lo que haría si no te tuviera como apoyo. -Meilin le dijo agradecida.

-Para eso están las amigas después de todo. -Tomó a Meilin de las manos y la miró sonriendo. -Podemos comenzar con todos los preparativos en la mañana. Puede que incluso seamos capaces de resolver el caso antes de llevarte al altar.

Luego de esto, Tomoyo se levantó y le dio las buenas noches a su amiga, prometiéndole que le tendría una respuesta en la mañana.

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